Las ciudades españolas más amigables para el uso de la bicicleta

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Francesc Robert R. antes de viajar por placer a cualquier ciudad española tiene una fijación inamovible: la ciudad elegida debe ser sí o sí amigable con la bicicleta.

La razón es que si lo hago por placer, probablemente viajaré con mi fiel compañera: mi bicicleta, y habiendo vivido como he vivido en ciudades atestadas de tráfico y donde pedalear más que un gusto era un atrevimiento, ya no voy a aquellas que cuanto menos no ofrezcan carriles-bici bien adaptados o senderos cercanos donde rodar sin ningún tipo de problema.

Por esta razón, tengo mi propio listado de ciudades españolas donde pedalear es todo un placer. Lo comparto con vosotros.

Imagen: Wikipedia

 

Sevilla

La capital hispalense merece en mayúsculas que comience por ella al ser todo un ejemplo de cómo tráfico y bicicletas pueden convivir en perfecta armonía.

Mi primera visita a Sevilla sucedió en 2004, y enseguida entró en esa lista negra de las ciudades donde mi bicicleta no tiene espacio entre sus calles. Sin embargo, por motivos personales volví 5 años después con la que fue la bicicleta que me acompañó durante toda la etapa universitaria y con la que viví el caos del tráfico sevillano de mi anterior visita y… El cambio fue espectacular: decenas y decenas de kilómetros de carril bici perfectamente conectados a lo largo de toda la ciudad y nada del viejo truco de pintar una raya sobre el asfalto… Carriles propios construidos en exclusividad para el pedaleo.

Además, la ciudad que pese a su gran belleza, se presentaba gris ante mis ojos de tanto tubo de escape campando a sus anchas, de pronto estaba llena de ciclistas, de calles totalmente peatonalizadas y, aunque ya nos parece natural, con un sistema de alquiler de bicicletas plenamente integrado.

Barcelona

Barcelona fue pionera en el uso de la bicicleta en nuestro país, aunque su adaptación al medio fue mucho más lenta y menos “radical” que la hispalense. De ahí a que la delegue a un segundo puesto.

Aún tengo dificultades para moverme por la Ciudad Condal cómodamente, pero debemos agradecerle el gran esfuerzo y el ser la primera ciudad en introducir un sistema municipal de préstamos de bicicletas para hacerla más agradable al pedaleo. Algo que otras grandes ciudades como Madrid aún tienen pendiente desde hace años.

 

Vitoria

Otra agradable sorpresa… Acudí a la capital del País Vasco porque quería desde allí iniciar una ruta que me llevara hasta Navarra, pero no me esperaba que mi ruta iba a ser tan disfrutable por la propia ciudad.

Me esperaba tráfico y poco espacio para mis dos ruedas, y sin embargo me encontré con una ciudad llana, con carriles amplios y de doble sentido y con rutas como la que nos lleva al bosque de Armentia. Algo que me hizo retrasar la salida de la ruta de todo lo que disfruté en esta mágica y verdosa ciudad.

 

Palma de Mallorca

Introducir mi propia ciudad puede sonar tramposo, aunque si he hablado de la transformación de otras ciudades como Sevilla y Barcelona en el buen camino, la capital isleña merece también que la destaque en este apartado.

Al fin y al cabo son ya muchos años en los que he podido ver como de todas las dificultades que tenía para simplemente salir de ruta hacia alguno de los puntos más emblemáticos como el Puigmajor o Cala Deià, que me llevaba sólo en torno a la hora para salir de la ciudad, a cómodos senderos y carriles que me llevan enseguida a donde quiera.

 

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